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                                                  La imagen

 y la realidad

 

    Luego de esta entrevista pueden leerse los primeros tres capítulos de un  ensayo sobre Lo Dado, uno de sus libros. También ha publicado, entre otras cosas: en poesía, Partes del Todo; en relato, Muchacha Punk, Restos Diurnos; en novela, Vivir Afuera, La Experiencia Sensible, En Otro Orden de Cosas 

 

Por Martín Riva*

                                                                    creoquemartinriva@argentina.com

 

            

 

 

1. Escribir, leer, vivir

 

-Lo primero que le quería preguntar era: ¿qué hay de cierto en que usted primero empezó como sociólogo, y después como escritor?

 

-Bueno, hubo más etapas. Sí, todo es cierto. Todo es cierto. Punto.

 

-Como escritor, ¿a qué edad empezó?

 

-Yo escribía; en ratos libres. Para creérmelo más o menos en serio, a los 38... ¿A ver? ... 38 ponele, sí. 37.

 

-¿Ya era sociólogo?

 

-¡Sí, claro! Era sociólogo a los 25 años, 24 años.

 

-¿Ahí fue cuando ganó el concurso y empezó a escribir?

 

-Más o menos sí, sí.

 

-Por lo tanto, ¿puede ser que su obra esté muy relacionada con la parte de sociología, del análisis del comportamiento social de la gente?

 

-Sí, pero para hacer ese análisis no hay que ser sociólogo, por supuesto, ¿no?

 

-Sí, sí, desde ya.

 

-Además, ser sociólogo no habilita para escribir bien.

 

-Dos o tres cosas sobre su obra (lateral) y después yo le quiero preguntar algo. ¿Todos sus libros están dedicados a alguien?

 

-No.

 

-Porque yo noté que la mayoría están dedicados a alguien.

 

-Creo que no, creo que no. Ni me fijé. Ni me acuerdo a quién dediqué... Sí me acuerdo a quién dediqué, pero no me acuerdo qué les dediqué.

 

-¿Y todos son en sentido afectivo o alguno en una cuestión de burla?

 

-No, no. Ni afectivo... burla seguro que no. No sé si es afectivo. A veces son  reconocimientos por algo; hay libros que si no estuvieran dedicados... hay tipos que si no les hubiera dedicado...

 

-[Comienzo a leer las tres dedicatorias de cada uno de los poemas del libro Lo Dado.] ¿Federico Monjeau, por ejemplo?

 

-Por admiración a su sensibilidad musical. Es un crítico musical.

 

-¿Silvio Mattoni?

 

-Por admiración a su poesía. Poeta cordobés. ¿Ves? Ni me acuerdo de eso.

 

-¿Martín Gambarotta?

 

-Por admiración por su poesía. Poeta porteño.

 

-¿Qué tipos de autores lee?

 

-Yo qué sé; lo que me interesa; no sé.

 

-Algún autor, algún nombre, algún título.

 

-¿Tipos? No tengo tipos.

 

-No: el sentido de tipo como nombre, digo yo.

 

-Ah... ¿tipo como nombre? Tipo Borges, tipo Canetti, tipo Kafka, tipo Bolaño, tipo Aira, tipo Hegel, tipo Dante Alighieri, tipo... hay mil... No sé. Cada uno es un autor, ¿no?, por alguna razón o por otra.

 

-Si bien es cierto que usted es una persona frontal (la mayoría de las veces que yo lo he leído en entrevistas), yo noto en su obra un deseo de cambio y de afecto a que la sociedad mejore, ¿puede ser?

 

-Es difícil esa... No tiene nada que ver con el afecto, no tiene nada que ver con el afecto. Tiene que ver con la estética. Lo antiestético de la formación social me molesta, como sería lo antiestético de una frase, ¿no?; la fealdad de una frase. La sociedad es un texto mal redactado.

 

-¿De ahí la crítica y la parodia constante?

 

-Podría ser eso, sí. No quiero decir que se pueda escribir perfectamente lo social, pero se podría corregir. Yo no creo... no tengo utopías de mundos mejores, ni por joda.

 

-Pero hay momentos y círculos donde uno se puede encontrar más cómodo.

 

-Claro... ponele, sí.

 

-Y usted, ¿tiene esos círculos o no los tiene?

 

-¡No! No... La camita; en la camita estoy mejor; me escapo; me tapo, me bajo la gorra... me bajo la gorrita y chau.

 

-¿Por lo tanto usted escribe para desahogarse?

 

-No; no me ahogo.

 

-¿No se ahoga?

 

-No.

 

-¿Por qué siente que escribe, aparte de la cuestión estética (que no es poco)? ¿Por qué siente que escribe, además de la cuestión estética, si es que hay otra cuestión?

 

-Porque no me salen otras cosas... yo qué sé. No me salen. Si en el mismo tiempo de escribir pudiera producir más guita, produciría más guita; si pudiese (yo qué sé) pintar, pintaría.

 

-La parte económica, a usted, ¿le influye en la escritura?

 

-Sí, seguro que sí. Seguro que sí; el que dice que no es un mentiroso.

 

-¿Se puede saber de qué vive hoy en día?

 

-Sí. Vivo de hacer asesoramientos a empresas; marketing, publicidad. Esas taradeces.

 

-¿Usted tiene una editorial?

 

-No. Tuve, una vez, una vez; una vez puse una... sí.

 

-¿Y que pasó?

 

-Edité los libros que quería editar y chau, se acabó. 

 

2. Convenciones

 

-¿Usted valora su obra?

 

-Sí, sí, sí; más que mis críticos. Sí, seguro.

 

-¿Y cree que va a tener una relevancia posterior: no a nivel fama sino a nivel prestigio?

 

-Supongo que sí; algo va a pasar. No va a ser, digamos, no va a ser Shakespeare ni Sócrates, pero bueno...

 

-Y si tuviera que decir: bueno: de todos los géneros que trabajé y de todos los libros, ¿cuál le parece a usted que va a tener mayor posibilidad de acercarse al prestigio o a la relevancia, posterior a su vida?

 

-Eso va a depender de las convenciones; hay convenciones. A mí, generalmente, los libros que más me gustan de distintos autores, no son los clásicos de ellos. Todo dependerá del gusto de la gente, de la convención, de la propaganda; al final esta cosa la define el mercado editorial.

 

-Pero siempre hay sectores donde el mercado editorial no puede entrar; el caso suyo, el caso Laiseca, que lee a Sinuhé, el egipcio [Mika Waltari], el caso Piglia o Saer, que leen a Macedonio cuando todo el mundo habla de Borges. ¿Usted no cree que hay gente que está como aislada del mercado por un momento, por ejemplo usted?

 

-Macedonio es un invento de Borges, ¿no?

 

-¿Le parece, realmente, eso?

 

-¡Sí! Sí; sin Borges no existiría Macedonio ni se hablaría de Macedonio.

 

-En eso estoy de acuerdo. Pero la obra en sí, más allá de la propaganda que le hizo Borges, ¿usted la lee (la de Macedonio), o no?

 

-No, no. Lo leí una vez; compré la obra completa; me la leí rápidamente; no me gustó nada y entonces la tiré.

 

  3. Mallarmé

 

-Yo creo que el poema "Lo Dado", no el libro todo tal vez (a mí me gusta todo el libro), pero el poema "Lo Dado" es excelente.

 

-Puede ser, es posible, está más depurado. Yo no diría que es una gran obra o no es una gran obra. Igual no sé...

 

-La cita de Mallarmé es un punto de partida: ¿por qué la eligió?

 

-Porque es un clásico de la literatura, ¿no?

 

-En el libro de Mallarmé Una tirada de dados, ¿qué lee en él, qué es lo que nota?

 

-Para mí... Lo que más me gustó de Mallarmé no es el Golpe de dados. El Golpe de dados es un ejercicio, es un ejercicio enigmático en el que cada uno lee, lo descifra a su manera.

 

-¿Una de esas maneras sería su poema?

 

-Sí. Sí. Lo que pasa es que el concepto de azar que tenía Mallarmé por ahí no es el mismo que el que tengo yo.

 

-Ni tampoco la visión de la sociedad que él tenía.

 

-No sé... Era muy sabio Mallarmé; era muy sabio, no sé.

 

-Pero usted tiene a Mallarmé para aprender y es otra sociedad, también, la francesa de la nuestra.

 

 -Sí, bueno, pero él estaba más allá de la

sociedad local, francesa; él era culturalmente más un escritor inglés, a pesar de que su poesía es muy francesa. Su especialidad era la literatura inglesa.

 

4. Sociología

 

-¿Por qué dejó de dar clases?

 

-La primera vez dejé porque me echaron, en el 66.

 

-¿De acá, de Buenos  Aires, de la UBA?

 

-Sí. La segunda vez fue porque me echaron de otra manera. Me hicieron la... La reconstrucción de la universidad bajo la democracia fue un... la transformó en un caos absoluto; no se podía dar clases, siempre había huelga, despelote, desorden, faltaban elementos. Era un lugar para no pensar. Y a mí, si me interesaba eso, me interesaba pensar.

 

  

 

 

 -¿Y hoy en día volvería a dar clases?

-No. Ni en pedo.

-¿Por qué no?

-Porque es un desgaste muy grande, un desgaste muy grande. Dar clases, para mí, significaba 12 horas de laburo diario, ¿entiende?

-Sí, es mucho tiempo. Y aparte no hay crédito económico.

-Ah... por supuesto... ¡No!, ¡no! Pero si hubiera plata tampoco. Si a mí me dijeran: "La plata que precisás para vivir mensualmente, te la damos a cambio de que enseñes". Y... yo diría: "No tengo nada que enseñar".

-¿Ya no?

-No. Nunca tuve nada.

Caricatura de Capi  Anriquez**

 

 

-¿A nivel sociológico?

 

-Nada. A ningún nivel.

 

-Nosotros no pensamos que es así.

 

-No; no, en serio. Lo que puedo decir, está en los libros.

 

-Sí, sí. Cada uno toma lo que quiere y listo.

 

-Se lee.

 

-La parte lectura de sociología... la literatura también forma parte... pero ensayos de sociología: ¿qué autores lee o ha leído?, ¿qué le ha gustado?

 

-Yo no leo prácticamente; no, no leo. No leo.

 

-Alguien que está de moda desde que salió, que es Sebreli, ¿qué respeto le tiene?

 

-¡No! Pero es un idiota ése, es un mentiroso, es cualquier cosa.

 

-¿No le parece que...?

 

-¡Nooo!

 

-¿Qué habría que leer?

 

-No sé; que cada uno lea... Que lean Sebreli, que lean Sebreli. Mucha gente que empezó leyendo Sebreli terminó entendiendo algo de algo.

 

-¿Y la psicología? La sociología es una cuestión general. La psicología como individuo... analizar el individuo, ¿le parece a usted que tiene algún valor?

 

-Seguramente, sí. Seguramente.

 

5. Imagen

 

-¿Puede ser que usted quiera, de a poco, ir ocupando un espacio importante en la literatura, pero no de fama, sino de prestigio?

 

-No; lo que pasa es que yo trato de cuidar mi imagen en un sentido: trato de no estar en el charco de los tipos que están en el mundito del mercado literario; yo trato de eludirlo. Esos que siempre están con el gobierno, ¿no?, siempre están con los dueños de las editoriales, van a las presentaciones, ¿no? Tipos que van a los encuentros, reuniones, congresitos. Yo trato de eludir eso. Más bien para cuidarme estéticamente. Yo trataría de que mi vida tuviera una armonía narrativa más o menos razonable. Por eso eludo los malos relatos, eludo estropear el relato con disonancias, alteraciones, rimas malas, papelones.

 

-¿Es preferible que alguien crea que usted es agresivo, a que piense que usted está con el poder de las editoriales o el poder del gobierno?

 

-Claro... ¡No! ¡Pará! Que yo por dinero me iría con Kirchner, obviamente.

 

-No le creo, discúlpeme que le diga.

 

-¡Noo!, por 150.000 dólares...

 

-Ah... pero eso...

 

-Me voy con Kirchner, sí, seguro.

 

-(¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!) Por un rato.

 

-No, no. Me quedo hasta el último momento...

 

-(¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!)

 

-Hasta que empiezan a caer las balas sobre la Rosada y me escape. No, claro... sí, sí. Por 100.000... 150.000.

 

-150.000... ¿dólares?

 

-Dólares, sí.

 

-Está bien. Son 500.000 pesos. Está bien, es plata. Lo entiendo. Está bien.

 

-Kirchner, Menem, Duhalde...

 

-Quien sea...

 

-López Murphy (yo qué sé), D´Elía.

 

-(¡Ja! ¡Ja!)

 

-En serio, cualquiera, cualquiera. Altamira...

 

-¿Altamira? No creo que le saqués un mango. ¿Tendrá plata?

 

-Tiene...

 

            

* Martín Riva es actualmente director de la Revista Macedonio, se encuentra dictando talleres sobre la obra de Borges y preparando uno sobre Nietzsche. Agradecemos a él y a su Revista que nos hayan permitido reproducir dicho artículo.

 

 

** Capi Anriquez es dibujante y caricaturista. Actualmente publica sus dibujos en "Inéditos" (Revista de la Sociedad de Escritores Inéditos), "La Olla a presión" (Revista de Poesía), y en "LOCAS...cultura y utopías" (Revista de la Asociación Madres de Plaza de Mayo). Para ver más de sus trabajos, visite su página web.

 

 

  

 

 

 
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