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Algunas formas de

la esperanza

 

 

Su obra ya comenzó a tener un poco del mucho interés que merece. Escribió Los sorias, una novela de unas 1.400 páginas, que ha sido elogiada, entre otros, por Aira, Fogwill, y Piglia. Esta entrevista ha sido realizada en Buenos Aires el 20 de julio de 2003, por el director de la revista Macedonio, que está escribiendo un ensayo sobre este autor argentino.  

 

Por Martín Riva*

                                                                    creoquemartinriva@argentina.com

 

            

 

1. Cuba y los sistemas de gobierno

 

    - La parte que a mí me interesaría saber es (usted me contaba y yo leí varias entrevistas): su relación con Cuba. ¿Por qué lo atrae Cuba? (Al mismo tiempo me pregunto a mí, ¿por qué me atrae Cuba?)

 

    - Hay varias cosas. Es largo de contar, pero bueno, vamos a ver si podemos sintetizarlo. Yo toda la vida odié al bolchevismo, y lo sigo odiando. Pienso que distorsionaron todo; entre otras cosas el socialismo. Entonces, el bolchevismo, para lo único que sirvió es para alejarlo a uno del socialismo. Luego de la caída de la Unión Soviética, todo se volvió más claro. Y la necesidad del auténtico socialismo se echa en falta. Entonces, pese a que yo odié al comunismo de Cuba durante toda mi vida, después del 91 empecé a acercarme a él; no al comunismo, pero sí a la independencia cubana, y a las cosas buenas que están haciendo. Aunque hagan muchas cosas malas, hacen muchas cosas buenas que a mí me interesan. Acá, en Argentina, hemos tenido recortes y recortes y recortes (exigencia del Fondo Monetario Internacional). Los primeros en sentir los recortes son: la salud, la educación (la educación de todos, la salud de los pobres, que no se pueden pagar algo privado), la investigación científica. Tuvimos científicos de primera agua aquí, como Sadosky, Rebeca de Guber, Babini (José Babini), que fueron los que primero, a fuerza de pulmón, hicieron la primera computadora argentina. Empezaron a perseguirlos, a echarlos, con una excusa o con otra. Finalmente nos quedamos sin investigación científica; ya empezó en la época de Onganía, y después siguió y siguió y siguió. Maradona no es santo de mi devoción (no importa por qué). Pero de todas maneras, él dijo una cosa que me parece muy importante, y a la cual yo adhiero. Dijo Maradona: "Cuando yo estuve en Cuba, a ningún niño he visto descalzo o vestido con harapos, como sí he visto en mi país". Sabe qué, en eso tiene razón. Yo, cuando estuve en Cuba, invitado por Casa de las Américas (no es que me llevaban adonde querían, sino que yo me escapaba), me metía por lugarcitos... eran todos negros en los bares adonde yo me iba a leer mis trabajos, para lo que había sido convocado ahí, a Cuba. Me tomaba una cervecita cubana, un ron, así, junto con el pueblo. Eran todos negros; yo era el único blanco. Si más cubano no se puede ser. Ahí no había mentira. Comían su sanguchito, tomaban su cervecita. Me asomaba a la ventana; veía pasar a los niños cubanos. No va a pensar que el gobierno ponía esos niños para Alberto Laiseca, que es tan importante, ¿verdad? Pero niños todos bien calzados, todos bien vestidos, como dice Maradona. Pero eso es cierto. Pero yo no voy a negar lo que es verdad, señor mío. Por otra parte, ahí, en la vieja Cuba, había toda una cosa, una corrupción muy grande con el amigo Batista, y todo lo otro, ¿no?: el paraíso de los gángsters, y toda la vaina. A mí me parece muy horrible la Cuba anterior. Con la Cuba que vino después tampoco estaba de acuerdo yo, y sigo sin estar de acuerdo. Pero al lado de lo que puede llegar a ser, de lo que son nuestros países, que están bajo la pata del Fondo Monetario Internacional. Fíjese que ni siquiera digo: "bajo la pata del capitalismo". Estoy diciendo: "bajo la pata del Fondo Monetario". Porque el Fondo Monetario es una aberración hasta para los mismos capitalistas; también a ellos les va a cagar la vida. Porque el capitalismo esencial se basaba en la producción, y acá se basa simplemente en el saqueo, en el robo de los otros pueblos. Y eso se está notando ya en la economía de los Estados Unidos. Ellos están, cada vez, produciendo menos. Aunque la economía norteamericana aún es fuerte, cada vez tienen más déficit y más problemas, porque están confiando en el Fondo: que el Fondo les va a traer, de nuestros países pobres, riquezas para enjuagar sus déficits. Y eso es anticapitalista, o sea como que ni siquiera los capitalistas ya son capitalistas, porque ahora están dominados también ellos por la idea del Fondo; que los beneficia hoy, y los va a perjudicar mañana. Y a nosotros nos ha perjudicado todo el tiempo. En ese sentido me he acercado a Cuba, ¿no? Sigo siendo anticomunista, sigo siendo un anticomunista, que apoya a Cuba, porque esa es la vaina. Porque así de contradictorio es todo hoy. No me gusta ser contradictorio; me molesta mucho. Pero no tengo más remedio. Mientras exista esa mierda del Fondo Monetario Internacional, que es enemigo hasta del propio capitalismo, pues, uno, como ciudadano, entra en contradicciones, ¿no?, que no se pueden evitar.

   

   - La contradicción nace de la imposibilidad de poder elegir algo que a uno le guste.

   

    - Claro querido, seguro; usted lo ha dicho.

   

   - ¿Pareciera como que el capitalismo está condicionado para el fracaso, hoy en día?

   

    - En realidad todos los sistemas están condenados al fracaso; lo sabemos ya desde Sumer, Acadia, Babilonia, el Imperio Asirio, los romanos. Doce años gobernaron, imperaron los espartanos en Grecia, y después cayeron. Atenas duró mucho más; después también cagó fuego. Cometieron errores muy serios. No se trata del fracaso. Todos contenemos el fracaso en definitiva, y siempre vendrá la muerte. Para los sistemas o para las personas consideradas individualmente. Pero hay maneras y maneras de fracasar. Se pueden postergar las caídas y los fracasos. Si bien todo muta, todo pasa, nada puede quedar, eternamente, porque no pertenece a la naturaleza humana ni al universo (el perdurar), sí pueden lograrse postergaciones muy interesantes, muy importantes. Pero podríamos tener capitalismo, pero un capitalismo mucho más potable y humano. Eso sí podría tenerse. Y duraría mucho más. Si invade totalmente al pedo al pueblo de Irak (como se hizo), y cosas por el estilo, pues entonces se está acelerando el fin. George Bush se creía muy poderoso, y miren: empiezan a tener bajas todos los días, ahí, en Irak. Uno no puede hacer lo que quiere, porque el mundo es una máquina, ontológica, tan compleja, que siempre te sale el tiro por la culata si querés hacerte el imperial. Los propios romanos, que creían que podían hacer lo que querían, finalmente cagaron fuego, por su crueldad inútil. Ellos produjeron las rebeliones de esclavos, primero; el cristianismo, después, que se los comió; finalmente vinieron los bárbaros, y los tragaron. Todo, ¿por qué? Por la soberbia de creerse los únicos y los poderosos. Y así es como después te traga la historia.

 

    - Usted decía una vez, que su obra está muy relacionada con el poder?

 

    - Yo no estoy en contra del poder. El poder es necesario. Sino en cómo usarlo al poder. Ese es el gran estudio, y creo que ese es el gran problema eterno, desde la época de los antiguos egipcios, ¿no?, hasta hoy. Casi diría de la protohistoria, hasta hoy; los albores de la historia, hasta hoy, ¿no es cierto?

 

2. Paciencias

 

    Hablábamos sobre la paciencia que debe tener todo escritor. Entonces, Laiseca me dijo: "Una paciencia de chino. Una paciencia  de chino hay que tener. Cuando uno empieza en estas jodas de la literatura, cree que hay que tener paciencia para ser un gran escritor. Esa es la gran paciencia. ¡Está equivocado! Esa es sólo la primera paciencia. Después viene la segunda: que te publiquen. Y después viene la tercera paciencia, que es en la cual estoy todavía: que te reconozcan tu obra, ¿por qué no?, internacionalmente. En esa tercera paciencia, todavía estoy."

 

3. Cuentos de terror

 

     A propósito de su programa de televisión, donde narra cuentos de terror, le pregunté si ya estaba cerca de la literatura de terror, o si se acercó para ese trabajo. A lo cual me respondió que sí; que durante toda su vida estuvo cerca, no sólo de la literatura de terror, sino, también, del cine de terror. Ejemplificó su gusto por el cine de terror con estos nombres: Christopher Lee, Peter Cushing, Vincent Price, Natán Pinzón, Peter Lorre, Bella Lugosi, Lon Chaney.

Luego le dije:

 

    - ¿Qué fue lo que le produjo, a favor, trabajar en el programa de televisión?

 

    - Muchas cosas, muchas cosas. Me volvieron las ganas de escribir, por ejemplo. La respuesta de la gente. Yo estaba muy apaleado; estilo perro apaleado. Por muchas razones; no sólo literarias, sino personales. Y de repente el programa de I-Sat me levantó el espíritu. Gente desconocida, de pronto, que me detiene en la calle, me felicita, como me ha pasado (varias veces). Y gente conocida que me ve... conocidos que me dicen: "Che, hablé con alguien. No te conoce, pero dice: ´Ah... vos sos amigo del escritor. Yo lo vi en televisión´". Todo eso potencia.

 

    - Pero siempre lo que importa es su obra de literatura.   

 

    - Sí... mi obra de literatura, pero esto también me importa. Es un nuevo medio de expresión para mí: es una expresión actoral. Hasta que uno no la hace, no sabe que la tiene en realidad, o que es capaz de hacerla.

 

 

 

 

- Yo, mientras miraba el programa, el otro día, pensaba que una de las razones que lo motivaron, tal vez, a hacer eso, fue que la gente ya no lee.

 - Todo coincide, sí; todo coincide. La gente ya no lee, pero por lo menos escucha.

 

 - Y usted vendría a cumplir el papel del narrador.

 

  - Sí. Esa es una idea que tuvo una mujer que me hizo un reportaje muy lindo para una revista. Tiene razón. Sí. En la Edad Media era lo único que se hacía, pues la gente no sabía leer. Había muy pocos libros; estaban encadenados a las paredes, como digo yo en ese reportaje. Y ahora un poco como si no supiéramos leer de nuevo; otra vez no se lee como si no supiéramos leer.

        Caricatura de Capi Anriquez **

 

      

    - Entonces hay que salir a...

 

    - Salir a contar. Y quién te dice, a lo mejor, a causa de eso, por ahí, la gente se decida a volver a leer.

 

    - No hay duda.

 

    - Claro; esa es la vaina.

 

    - Como para finalizar, le quería preguntar si usted cree...

 

    - Y otra cosa más... Me preguntaste cuántos valores había tenido el programa  para mí. Otro más: yo, curiosamente, no sé por qué, yo que he amado desde niño el género de terror... mi fantasía siempre se puso por otros lados. Muy rara vez he tocado el terror. Y ahora con la inspiración de I-Sat, se me empiezan a ocurrir historias de terror y cositas... Los cuentos de la negra Tomasa (esos que me están pasando por I-Sat, que son míos), los saqué, justo ahí, como inspirado por esta vaina.

 

4. Intelectuales y  sociedad

 

    - ¿Usted cree que el intelectual (de hecho lo debe creer) debe cumplir alguna función social?

 

    - Y sí... La idea es cambiar el mundo, y cambiarlo para bien, supongo.

 

    - Y hoy en día no se toma en cuenta eso.

 

    - No. Y desgraciadamente hace ya mucho tiempo, hace ya mucho, mucho tiempo, que los intelectuales más valorados son los más nihilistas. Hay mucho dolor y cosas horribles en mi vida, y en el mundo se ven cosas que llevan a uno al nihilismo. Pero eso uno no se lo puede permitir. Porque ser nihilista es tomar fotos de la realidad, pero fotos realistas, no fotos creadoras. Entonces, uno debe ser un verdadero fotógrafo: crear en lo que fotografía. Crear: dar una cosa que no estaba antes, ¿entiende? Dar esperanza; dar esperanza. Se han olvidado de esa virtud teologal: de la esperanza. Que es muy importante. Por ejemplo: no cabe la menor duda que una obra de teatro como Esperando a  Godot, es una obra genial. Soy el primero en reconocerlo. Pero es una obra muy jodida; es una obra nihilista. Es lo que le gusta a la gente; a mí no me gusta el nihilismo. Reconozco el genio de Beckett, y otros tipos por el estilo. Pero me hinchan las pelotas con esas cosas. Es confirmar... como si uno diera más todavía de lo que ya hay. Para eso mejor quedarnos en casa; nos vamos a Balcarce, empezamos a trabajar en la papa, nos olvidamos de todo; yo me vuelvo a mi pueblo, trabajo la tierra, como hacen muchos amigos míos en mi pueblo. Bueno, está muy bien eso, pero, si uno tenía un propósito intelectual, de cambiar algo, cambiar algo, entonces no puede agregar más cosas a las que ya hay. El nihilismo es una sustancia, es un gas y un líquido corrosivo. Para lo único que sirve es para joder ontológicamente a la gente. No puede uno permitírselo como intelectual; no se lo puede permitir. No importa cuántas sean las tentaciones que se nos ofrezcan para caer en el nihilismo. Es preferible, escúcheme, callarse la boca. Durante un año y nueve meses yo estaba para la mierda; hace muy poco. No escribía. Bueno, no escribía para no escribir cosas nihilistas.

 

    - Yo pensaba que pareciera como que siempre los grandes escritores y las personas que se preocuparon por algún tipo de cambio, han tenido que sufrir la soledad.

 

    - Ah... seguro.

 

    - ¿Usted, ahora, la está sufriendo, junto con otros intelectuales? ¿Usted se siente aislado de otra gente?

 

    - Las cosas nunca vienen solas m´hijo. Nunca hay aislamiento de una cosa. Hay aislamientos de los afectos, aislamientos ontológicos, filosóficos, de muchas clases. Y suelen venir todos juntos, por paquetes astrológicos. Estamos peleando para tratar de eliminar el aislamiento. Y, ¿quiere que le dé un secreto, que tiene que ver con lo que le dije antes? Si logra en un sector, es porque lo logró romper al bloqueo en todos los lados al mismo   tiempo. Porque solamente así se rompen en serio los bloqueos. Siempre por paquetes astrológicos completos. O es: ¡sí! O es: ¡no! Pero siempre: ¡absoluto, y paquete completo!.

 

Actualmente Alberto Laiseca narra cuentos de terror por I-Sat.

 

 

            

* Martín Riva es actualmente director de la Revista Macedonio, se encuentra dictando talleres sobre la obra de Borges y preparando uno sobre Nietzsche. Agradecemos a él y a su Revista que nos hayan permitido reproducir dicho artículo.

 

**  Capi Anriquez es dibujante y caricaturista. Actualmente publica sus dibujos en "Inéditos" (Revista de la Sociedad de Escritores Inéditos), "La Olla a presión" (Revista de Poesía), y en "LOCAS...cultura y utopías" (Revista de la Asociación Madres de Plaza de Mayo). Para ver más de sus trabajos, visite su página web.

 

 

 

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