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SALVA TU ALMA

(HERNAN ECHEVERRIA)

 

 

                                            

Cap�tulo III

 D�a 8

 

 Al pan, pan y al vino, vino

 

 

 

En la casa de Germ�n Garc�a, Zeballos tipeaba una Lettera 22 port�til, sobre una de las mesas del amplio comedor de planta baja, poblado de sillas de algarrobo y cuero.

 

Germ�n permanec�a de pie -trajeado y con la corbata baja- la vista perdida en una de las tres puertas balc�n vidriadas, que  proyectaban el amplio parque con pileta y entorno arbolado.

 

         Zeballos retir� la hoja de la m�quina, y se la extendi� a Germ�n.

 

         -Ya est�, Garc�a. Ac� lo notifico sobre la causa; con esto, espero que lo vaya superando.

 

         -Usted sabe que estas cosas no se superan as� nom�s; acabo de enterrar a mi mujer, pero aqu� estoy -contest� apesadumbrado, mientras se dejaba caer sobre una silla- �D�nde le firmo?

 

-Al pie; ah� le comunico que la causa qued� como accidente fatal y, como ya sabe, no se va a hacer la autopsia; puede disponer tambi�n de su casa -levant� la vista, para mirar a Germ�n con recelo- igual, le aclaro que es por orden del Juez. Si le sirve, de paso me firma la declaraci�n de ayer.

 

-Si esto termin� -dijo al firmar sin leer, y prestando poca atenci�n a Zeballos- me voy de viaje a alg�n lugar, para pensar. �No sea cosa que me acuse de fuga, o como lo llame! Porque a esta altura no s� qu� m�s creer.

 

-Tranquilo, Garc�a -acot� acomodando las hojas primero y guardando la Lettera en su estuche- ya tiene lo suyo, como para sumarle mis preocupaciones. Yo, igual sigo investigando sin su presencia. Cuestiones t�cnicas m�s que humanas, �me entiende? Por m�, despreoc�pese hasta que alg�n d�a le avise; y seguro que ese d�a llega. �Siempre llega!

 

-�Me amenaza, Oficial? -dijo mir�ndolo fijamente, con rencor- �no le alcanzan dos muertos y quiere otro m�s? �O, mientras tanto, se divierte conmigo?

 

-�Para nada! Quise decirle que conmigo tuvo mucha suerte, o muy mala suerte, seg�n se vea. Si usted se borra para olvidar, le anticipo que soy polic�a de alma y jam�s olvido una causa, por m�s dif�cil que sea o por m�s que la archiven los jueces. Siempre vuelvo y alg�n d�a encuentro, �me entiende?

 

-No, no lo entiendo, ni s� qu� me quiere decir. Pero dudo que sea importante para m�...

 

-Le explico -interrumpi� con voz m�s pausada, simulando un estilo gentil- digamos que, para m�, todos los cr�menes se deben investigar y esclarecer. Hay se�ores delincuentes, y delincuentes a secas, pero de todos me ocupo por igual -se levant� con la Lettera y el sumario bajo el brazo, y agreg�- �ac� hay tongo Garc�a! Ni el Juez, ni Bush, me van a caminar,  por mucho que me aprieten. Con veinte a�os de polic�a, s�  cu�ndo hay perros en un accidente; y en el suyo... perd�n, en el de su esposa,  los hay y de todas las razas.

 

-�Mire! -contest� llevando sus manos a la cara para refregarla- no tengo idea de perros, ni de Bush,  y menos me imagin� que iba a pasar por esto; pero igual, Oficial, �haga lo que le parezca, sin amenazarme! �OK?

 

-Est� bien -fue caminando hacia la ventana para mirar el jard�n, d�ndole la espalda- est� bien, no soy ingenuo y no tiene sentido que le complique m�s la vida. Pero acu�rdese: en el truco se juegan varios chicos y reci�n me gan� el primero. �No se ofenda, pero soy rencoroso!

 

-No me ofendo, Zeballos, pero lo cre� m�s inteligente. Sus a�os de polic�a no le ense�aron mucho, si cree que mat� a mi mujer y al tipo para irme de mi casa, regal�ndole plata a Mar�a, que despu�s me hizo sospechoso. �Me subestima si piensa eso! �Se imaginar� que podr�a haber preparado una coartada, o algo m�s elaborado, sin irme de la casa!

 

-Est� interesante esa historia, Garc�a -mir� con mucha atenci�n a Germ�n y volvi� a sentarse, denotando un real inter�s- cu�nteme algo m�s de esa Mar�a, que por ahora sigue guardada. �Al menos, hasta que hable!

 

-Si me dejara verla, seguramente dir�a todo lo que pas�. Pero a ustedes los divierte presionar y presionar, hasta que uno se siente una basura. �Por qu� no intenta hablar con ella como la gente, en lugar de presionarla?

 

-Intentar, lo intent�, y por todos los medios; hasta le pusimos un  traductor guaran�, porque se niega a contestar el nombre en castellano.

 

-�Traductor guaran�? La verdad es que no la quiero perjudicar porque es buena muchacha, y si no habla no la culpo, la quiero como una hija; pero es un poco elemental, y supongo que estar� asustada con todo esto del accidente.

 

-Mire usted -le dijo Zeballos bajando la voz para hablarle, como si fuera un secreto- la parag�a, lo �nico que dice es "el patr�n ya se hab�a ido". Y se niega a declarar como testigo que, como sabr�, es una carga p�blica.

 

-�Qu� sabe la pobre lo que es una carga p�blica!

 

         -�La verdad? No s� si sabe o no sabe, pero pienso que usted es un pai y que ac� forman una secta rara con la paraguaya y los yanquis.

 

-�Qu� rid�culo, Oficial! -replic� Germ�n con gesto de l�stima y sonrisa socarrona, mientras se pon�a de pie- encima, �Mar�a no es paraguaya! Es entrerriana. Si investiga as� a la gente, me preocupa m�s todav�a. No formamos ninguna secta, como ya sabr�; y respecto a mi muchacha, le regal� el dinero como despedida. Lo del accidente fue una fatal coincidencia que qui�n sabe si la pobre podr� entender alg�n d�a, porque la gente humilde cree cualquier cosa: en los gualichos, en los trabajos y todas esas pavadas.  

 

-Bueno -Zeballos tambi�n se par�- al menos, usted charla m�s de parado que la americana sentada. Ni siquiera la pudimos interrogar oficialmente -con voz resignada- porque los de la embajada la trajeron unos minutos y el juez la autoriz� a levantar vuelo a Estados Unidos.

 

-Al menos no tendr� que pasar por todo esto, que ya me resulta insoportable.

 

-Est� bien, Garc�a -mientras le extend�a la mano de despedida, y simulaba un mejor trato- no lo molesto m�s. Igual le comento que esto es una charla de caf�, porque no tiene valor legal. �Y de confesar ni hablemos, dijo Filomeno!

 

Germ�n le dio la mano con pocas ganas, acompa��ndolo hacia el jard�n -quiero recordarle que su mundo no es el m�o y la educaci�n es lo �nico que nos puede acercar un poco. Le pedir�a que esa fraseolog�a vulgar no la utilice en mi caso, porque me molesta, �y no creo que tenga derecho!

 

-Nuevamente correcto, don Garc�a -lo interrumpi� mordazmente mientras pasaban la galer�a- no tengo ese derecho. Pero, abusando de su presencia, �le puedo hacer la �ltima? �Me puede explicar qu� hacen los yanquis atr�s o delante de usted, y qu� los tiene tan preocupados? �Un accidente dom�stico le parece tan jodido?

 

-No est�n delante ni detr�s de m� Oficial, eso se lo aseguro, al menos por el momento. Yo le voy a avisar cuando vengan por m�, �y seguro por temas m�s jodidos, como usted dice!

 

Entusiasmado, Zeballos detuvo su paso y gir� para mirarlo de frente, mientras relojeaba las dos plantas en ladrillo crudo y el techo de tejas coloniales.

 

-�A la pelota, que se est� poniendo bueno este tema, Garc�a! Si quiere confiar en alguien, �por qu� no conf�a en m�, que soy un negro macanudo y labur� siempre con la Constituci�n en una mano y el C�digo en la otra- �No me va a creer, pero soy m�s legalista que Velez Sarfield! Mire, tengo mi casita en Calzada, mi Dodge 1500 modelo 78 en la puerta, �es el celestito! y patrona con tres cachorros en casa; ese es mi capital. �Nunca curr�, Garc�a! �Nunca toqu� un grata! Perd�n, �un delincuente! As� como me ve, mand� presos a estafadores, narcos y garcas de todo pelaje, pero nunca me qued� con un sope, �y mire que las ofertas vienen de diez lucas para arriba! �Eh? Por eso no estoy en la Brigada, �me entiende? �No soy "productivo"! -con una mano sobre la otra hizo la t�pica se�a de efectivo- �laburo todo por derecha! Desde el ladr�n de gallinas hasta el tr�fico, �y lo suyo suena pesado para que me lo mejicaneen!

 

       -�Otra vez, Oficial? -aburrido, y reiniciando el camino hacia el port�n de calle- �qu� quiere decir con eso de mejicanear?

 

Zeballos comenz� a caminar m�s lentamente, se le cay� el sumario al piso, y lo recogi� antes de contestar.

 

-Si no laburamos r�pido, lo van a visitar de alg�n estudio jur�dico donde est� prendido el Juez al diego, perd�n, al diez por ciento; o la Brigada, con la excusa de nuevas actuaciones; o los servicios de inteligencia, para torniquetearlo; o periodistas disfrazados, para extorsionarlo. �Por la plata baila el mono, Garc�a! �Y ac� la plata sale, o saldr�, de alg�n lado! Eso es seguro.

 

-Y usted tambi�n trabaja por plata, �no? �O es por vocaci�n policial, que se interesa tanto?

 

-�Ah� est�, Garc�a! -dej� la Lettera en el piso y lo mir� con aire campechano, pero ofendido- �es al pedo hablar con usted! �Que el 1500, que mi casita, que los cachorros! �Todo al pedo!  �Si supiera la guita que pas� por mis manos, no lo podr�a creer! Si yo le dijera que una casa como esta me la hac�a con un par de pases de manos, �me creer�a? �Sabe qu� pasa?  �Ustedes son los �nicos con derecho a hacer guita,  y los canas somos todos negros con gorra! Pero tengo que defraudarlo, estimado. �Si yo quiero, tambi�n tengo guita! No tan pip� cuc� como usted, �pero la tendr�a! Lo suyo debe ser el contrabando, que no es menos curro que el de la cana. Yo tambi�n tengo que decirle que su mundo no es el m�o, Garc�a,  y s�lo la honestidad puede acercarnos un poco. �Negro como me ve, yo soy honesto!

 

-Disc�lpeme, no quise ofenderlo; pero lo de la honestidad tendr�amos que discutirlo y no creo que venga al caso personalizar nada entre nosotros. Usted trabaja de polic�a y, desafortunadamente, me ha conocido en desgracia. Pero de ah� a darme consejos de vida, me parece otro de sus excesos.

 

-�Qu� consejos de vida, Garc�a? �Yo estoy trabajando! Pero no se preocupe, que es lo primero para lo que nos preparan en la  Escuela de Polic�a: "los muertos son los �nicos que se dejan investigar"; y eso, autopsia mediante. Porque los vivos, �ni en pedo! Y usted est� entre los vivos, lo empiezo a tener claro.

 

-�Investigue lo que quiera, Oficial! No puse ning�n reparo y estoy colaborando con usted.

 

-�C�mo? �No se me quiere ir de viaje? �Y no est� bien! �Eso no est� bien! Si le interesa en serio saber qui�n mat� a su mujer, ll�meme y hablamos. Lo del accidente no existe, �no cierra ni por decreto!

 

-Est� bien Zeballos -Germ�n estaba deseando que se fuera- lo charlamos cuando vuelva y, mientras tanto, usted puede investigar solo.

 

-Si se toma unos d�as puede ser tarde, pero usted decide. Yo, igual avanzo hasta donde pueda, �para su bien o para su mal!

 

-�Otra vez me amenaza! �Parece que no entiende! Si quiere, alg�n d�a le cuento mis pecados, que son m�s graves; pero este accidente no lo provoqu� yo, que ya no ten�a inter�s en mi mujer y menos en ese tipo.

 

-�Ve? �Ve? -dijo Zeballos acerc�ndose m�s a Germ�n, con cara de astuto, y tom�ndolo del brazo -no se queje, porque usted funciona a amenazas, Garc�a. Cada vez aparecen cosas m�s claras, y lo que me dijo de su esposa  lo hace m�s cre�ble, porque entonces le puedo preguntar en confianza: si usted no quer�a que se murieran, �qui�n quer�a? Y aparte, �qu� preocupa tanto al departamento de estado, como para hacer que el juez cierre el sumario por "Accidente Fatal", cuando hasta el vigilante de la puerta sabe que corresponde instruir una "Muerte por Causas Dudosas" y va derechito a la doble autopsia.

 

         -De las causas dudosas no estaba ni enterado; y los de la embajada reci�n hoy aparecieron por casa para retirar las cosas de Sally y Michael.

 

-�Pare! -se le transform� el rostro y abri� el sumario buscando alguna constancia- �Pare un minuto, que en el sumario eso no est�! Tampoco recib� orden del juez para que retiren nada de ellos. �Espere que reviso las diligencias de consulta!

 

         -Disculpe -Germ�n ya estaba abriendo el port�n con el llavero remoto, induciendo a salir a Zeballos, que lo incomodaba buscando en el sumario hoja por hoja- pero preferir�a que revise eso en otro momento. Yo necesito salir de este ambiente. Si quiere charlar en  alg�n lugar distinto, quiz�s pueda hablar m�s con usted sin uniforme o, al menos, sin la mirada de los vecinos. 

 

-Est� bien, Garc�a, charlemos en otro lado, pero no me venga con cosas raras. �Mire que Mar�a que lo cubra va a encontrar una sola! �Yo no soy Mar�a, ni ella es polic�a! �Est� claro? Al pan, pan y al vino, vino. �A m� no me va a comprar con un caf�! �Eh? -gir� para mirar desde la calle hacia la avenida 202- hablando de caf�, �ah� est� Caferatta! Es en aquella esquina, me hacen precio y en el boliche de atr�s se puede hablar tranquilo, �lo conoce? Me cambio y lo veo ah� en un rato. �Est� bien en media hora?

 

-Est� bien, Zeballos, est� bien -replic�, resignado- lo veo en Caferatta, pero charlamos un rato nada m�s, �OK?.

 

 

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