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Jorge Luis Borges
Yo veo que estoy más o menos siempre escribiendo el mismo cuento. Tengo siempre tres o cuatro argumentos de cuentos y los voy sometiendo a tratamientos distintos. Los digo con una inflexión distinta, los sitúo en distintas épocas, distintas circunstancias, y ya son nuevos.
(fragmento de entrevista con Bernardo Neustadt en Tiempo Nuevo, Revista Extra nro. 133, Julio 1976).
Jorge Luis Borges
Hay un verso de Eliot, que dice: Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento./ Dónde el conocimiento que hemos perdido en conocer.
(fragmento de nota de Julio Cesar Calistro)
Abelardo Castillo
Quiere decir que el poeta ve...
-El ojo que no está. Picasso pintaba los dos ojos aun cuando la figura estuviera de perfil. Ese ojo no está en la cara que se ve, pero existe. Un poeta, y un escritor en serio, es el que ve todos los ojos. Aquellos que, aunque no se ven, están. En la realidad o en los sueños. Hace poco me hizo reír una frase de Borges: "¿por qué tengo que creer que un subsecretario es más real que un sueño?".
(fragmento de nota de María Esther Gilio, Brecha, Uruguay, 05-12-96)
María Esther de Miguel
Para mí los historiadores son imprescindibles. Pero no son los dueños absolutos de la historia, y aunque por suerte ya no tienen el empaque tan rígido de otras épocas, creo que los escritores nos sentimos más libres para ir más allá de los documentos. Los españoles, por ejemplo, dicen que "las guerras se hacen con plata, con hombres y con coplas". Yo incluí varias coplas en este libro porque creo que pintan como nada el sentir popular de una época y sus preocupaciones. Eso las hace valiosas para mí para contar esta historia. En ese sentido, me parece que, historiador o no, todo el que se pone a investigar y lo hace con seriedad aporta lo suyo. Ya José Luis Romero decía que la objetividad absoluta no existe.
(fragmento de entrevista de Raquel Garzón, diario Clarin Digital, 14-02-99)
María Esther de Miguel
Alejandro Dumas decía que la novela histórica permite el acceso de la muchedumbre a la historia. Porque, si no, queda como la página para un erudito o la bolilla para el que rinde un final. Este tipo de novela tiene el superávit de que enseña: el personaje debe ser más o menos el que está en el imaginario popular y lo que está en los documentos hay que respetarlo, aunque soy consciente de que hay algunos escritores que dan vuelta las cosas.
(fragmento de nota de Juan Libedinsky, diario La Nación Cultura, 05-07-98)
Tomás Eloy Martínez
Yo no creo en lo que se llama ficción histórica. Creo que hay literatura y no literatura. Alguna literatura usa a la historia como pretexto. Hay ficciones nacionales que se preocupan por trazar el destino del país y en las cuales los personajes históricos son un pretexto.
(fragmento de nota de Jorge Halperín, Diario Clarín, 03-05-98)
Juan José Saer
Se escribe en contra. Hay una paradoja. Porque los escritores que uno más admira son los que tiende a imitar, y hay que evitar los automatismos. Es en los grandes escritores que uno ha aprendido a leer y a gozar de la literatura. Eso en un determinado período influye mucho, y uno escribe e imita. Después uno quiere tener su propia personalidad. Es como en los westerns: al maestro que le enseñó a tirar a los más jóvenes hay que matarlo para poder ser el primero. Yo creo, sin embargo, que lo más saludable es no creer nunca que uno va a superar a sus maestros, porque ése es un buen estímulo. Se escribe para ser admitido en su círculo. En realidad las personas que uno más quisiera que lo leyeran ya están muertas, y los que te leen son desconocidos. Pero creo que todo esto corresponde a ciertas etapas de la biología: ocurre como con los padres, uno goza de la protección o del afecto de los padres y recibe cosas en un primer período, después de eso tiene que empezar a dar
(fragmento de diálogo con Ana Inés Larre Borges, Brecha, Uruguay)
Leopoldo Brizuela
La novela revela un gran trabajo de búsqueda histórica, ¿o es una construcción puramente literaria? -Es eso, la construcción de lo verosímil. Son viejas astucias del oficio. Uno puede contar toda la verdad y ser increíble. Puede hacer una ficción como es Inglaterra y usar determinadas técnicas como para que cualquier cosa se crea. Lo que muestro no es en verdad Inglaterra pero hay tantos libros sobre la imagen que los otros tienen de América que ¿por qué no podemos hacer uno con la Inglaterra que tenemos inventada?. Este no es un libro sobre la vida. Es un libro sobre la literatura. Hay una frase que me encanta y que cito hasta para para definir la novela: "Este libro, pero más que la mayoría, está hecho de otros libros". Cuando los personajes van por Chile van por Neruda. Y así pasa con cada tramo de lo que escribí. Lo increíble es hasta qué punto la gente percibe como realismo lo que es literatura. Y pasa que la gente no se da cuenta de lo mucho que sabe de literatura. Entonces, como les pongo a Shakespeare, se creen que es verdad. Me muero de ganas de que la lea un inglés porque seguro que me va a decir un montón de cosas...las mismas que decían acá sobre Evita
(fragmento de nota de Ana Laura Perez, diario Clarín, 14-10-01)
Guillermo BelgranoRawson
No es erudición. Es información. Y hay que ver qué recibe el lector de todo esto. Hay una escena en la que vuelven dos soldados de la Campaña del Desierto. Encuentran el cadáver de un anciano a un costado del camino. Al cabo de unos kilómetros no saben qué hacer con él. Entonces lo abandonan al costado del camino. Hubo muchas escenas que me importaban y quedaron afuera, o que en el libro están aludidas por relámpagos narrativos. Mi problema no fue qué incluir sino qué dejar afuera. Considero que mi trabajo se vería beneficiado si yo supiera más. Aprendo mucho conversando con escritores que tienen más conciencia de sus propias herramientas a la hora de escribir. Pienso en José Pablo Feimann, Juan José Saer o Ricardo Piglia. Pero estamos en niveles de formación totalmente distintos. A diferencia de ellos, yo no tengo ese dominio consciente de las herramientas que estoy utilizando. Lo mío es totalmente intuitivo aunque a veces podamos arribar a resultados equivalentes.
(fragmento de nota de Monica Sifrim, diario Clarín Cultura, 30-08-09)
Hector Tizón
-Un escritor debe escribir sobre el lugar y la gente que conoce, tratando en lo posible de que no se note y lo pueda leer todo el mundo. Los únicos que pueden escribir sobre cualquier cosa son los ingleses, porque en cualquier lugar del mundo en que estén, en Pakistán, en Africa... siguen siendo ingleses.
(fragmento de nota de María Esther Vazquez, diario La Nación, 10-05-97)
Luis Gusmán
Mi mayor virtud y también mi mayor defecto es la capacidad de crear una historia entera a partir de células narrativas. En mi caso, la esterilidad no es un problema. No me pasa lo que al protagonista de la novela de Stephen King, que guarda una bolsa con bellotas y las va sacando de a una del ropero cuando se queda sin ideas.
(fragmento de nota de Laura Isola, diario Pagina 12, 25-07-99)
Juan Filloy
El escritor, se ha dicho, es un notario de la actualidad. Nada debe escapar a su percepción. Todo debe ser medido y juzgado. La novela, - etopeya burguesa según la definiciones el mejor medio para ello. Yo nunca he soslayado al ethos, al eros y al epos... Cada escritor tiene una moral. Que coincida o no con la generalidad es cosa aparte. Si la vocación es auténtica, cada escritor tiene un compromiso. El principal es consigo mismo: de ser veraz, certero en sus apreciaciones, en sus juicios; leal en su visión del mundo colectivo. Ahora, "escritor comprometido" como lo entienden los hombres de izquierda, es un escritor que está comprometido pura y exclusivamente con la exaltación de sus motivos ideológicos. Yo soy un hombre de izquierda, pero no acólito ni líder, y no tengo por qué constituirme en difusor sistemático de las ideas que profeso. El literato no tiene por qué sujetarse a disciplina o coerción de tal naturaleza. Las ideas se las dejo a los fanáticos, a los políticos, a los sociólogos, que viven y lucran con ellas...
(fragmentos de nota de Mónica Ambort, de Juan Filloy, El escritor escondido, Op Oloop Ediciones, 1992)
Jorge Luis Borges
Cada mañana, cuando despierto, recuerdo sueños y los grabo o los escribo. A veces me pregunto si estoy dormido o si estoy soñando. ¿Estoy soñando ahora? ¿Quién puede saberlo? Nos soñamos unos a otros todo el tiempo. Berkeley afirmaba que Dios era quien nos soñaba. Tal vez tenía razón... ¡pero cuán tedioso para el pobre Dios! Tener que soñar cada grieta y cada mota de polvo en cada taza de té y cada letra en cada alfabeto y cada pensamiento en cada cabeza. ¡Debe estar exhausto! .El relato ficticio da un orden al desorden del material onírico. Pero no puedo decir si el orden está impuesto o si ya está latente dentro del desorden y tan sólo espera quedar realzado a través de su repetición en la ficción. ¿Inventa el escritor de ficción un orden completamente nuevo ex nihilo? Supongo que si pudiera contestar semejantes preguntas ¡no escribiría ficción en absoluto!
(fragmento de nota de Seamus Heaney con traducción de Katia Rheault)
Pablo de Santis
A mí me gusta definir lo que hago como literatura de imaginación, así que para mí la imaginación es todo eso y mucho más. En mis relatos el desafío es ser capaz de imaginar algo y ponerlo en movimiento en la ficción: aparatos, relaciones, misterios. Para eso imagino casi adictivamente y leo de todo un poco. Libros de curiosidades, esoterismo, noticias asombrosas, literatura de segunda mano: desde los secretos del triángulo de las Bermudas hasta el descubrimiento de un hombre congelado en una montaña que podría ser el Yeti, todo vale. Creo que para un narrador de ficciones es un ejercicio necesario que obliga a pensar en cosas descabelladas y libera de explicaciones puramente racionales.
(fragmento de nota de Raquel Garzón, diario Clarin Digital, 20-06-99)
Mempo Giardinelli
¿Hay pocos ámbitos hoy para el pensamiento?
-Muy pocos. El pensamiento ha sido bastante desacreditado en la Argentina. Hay mucha opinión. Pero la opinión siempre es ligera, veloz, liviana, instantánea; en cambio, el pensamiento es mucho más exigente, mucho más riguroso; requiere de análisis, crítica, información, conocimiento, lectura y reflexión. Hoy en la Argentina hay mucha opinión. Cualquiera opina. Todos opinamos, me incluyo, sobre cualquier cosa, a veces con una liviandad desesperante. Pero faltan espacios para el pensamiento organizado...
(fragmento de nota del diario La Nación Line, Cultura, 04-05-98)
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