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Noé Jitrik
Lo que se puede llamar mi costado crítico se fue construyendo por temor. Yo tenía un fuerte deseo de vivir en literatura, pero no me atrevía a vivirla en tanto productor. Me fui acercando a la literatura a través de lecturas que me pudieran permitirme ir más allá. Mis primeras fantasías literarias son infantiles. Apenas supe escribir, a los seis años, compuse un poema a la maestra de la que me había enamorado. Apenas aprendí a leer me puse a leer novelones, que leía recostado contra una pared soleada en mi pueblo natal. Ya en la adolescencia me atreví a borronear cosas que no servían para nada, pero que eran muy fuertes para mí. Ahí fue que me acerqué a la crítica, que es un sustituto. Sin embargo, en mi historia personal no censuró a las otras vertientes, sino que por el contrario les abrió el camino. No en la poesía que fue algo inicial en mí, pero en la novela empecé tarde. Recién ahora, a los 71 años, creo que estoy encontrándole la forma a un proyecto narrativo personal. Desde el punto de vista de la escritura, para mí es lo mismo cualquier texto. No valoro más una forma que otra. Me gustaría que se los leyera como en un continuum El placer es esencial. Todavía hay una fuerte tendencia positivista que sostiene que el crítico tendría que mantenerse al margen de lo que lee, convertirse en una especie de máquina de lectura, pero yo no acuerdo para nada con esto. Yo sólo me ocupo de los textos que me suscitan algo. Cuando hablo de placer hablo del propio placer. No hay reglas objetivas del placer. Lo que uno experimenta puede no ser compartido; yo no espero que lo que me da placer a mí se lo deba dar a otro. Además, que tenga que ver con el placer, no significa que la literatura no me remita además a ideas fuertes: puedo pensarla como un viaje a través de la muerte
(fragmento de nota de Daniel Molina, diario Clarín, 08-08-99)
Isidoro Blaisten
Se supone que los muchachos siempre se quejan del sistema que los margina, el "establishment". Se refieren a las editoriales, la universidad, los premios literarios, los suplementos de cultura. ¿Qué pasa si ahora los mimados del sistema son ellos? -Eso es terrible. Es de verdad un problema: las cosas han cambiado. Por eso en Dublín al Sur me disparó una frase que dice Joyce: "Ten cuidado con lo que sueñas en tu juventud porque puede hacerse realidad en tu edad madura".
(fragmento de nota de Mónica Sifrim, diario Clarín, 06-04-04)
Julio Cortázar
En este momento, en 1983, tras haber escrito numerosos libros de cuentos, ¿cree usted que existe actualmente una evolución en la forma de contar o bien prosigue con los caminos ya iniciados anteriormente?
- No lo sé a ciencia cierta. Por un lado me doy cuenta de que con los años y por el hecho, quizás, de haber escrito ya tantos cuentos, estoy trabajando de una manera más seca, más sintética. Me doy cuenta al escribir que cada vez elimino más elementos, no diré de adorno, pero sí elementos de estilo que al comienzo de mi trabajo se hacían ver, se hacían sentir, y que tal vez le daban más follaje, más avia a los cuentos; algún crítico me ha señalado que estoy escribiendo de una manera muy seca, con lo que quiere decir, demasiado seca; no creo que sea demasiado. Tengo la impresión de que he llegado a un momento en que digo lo que quiero decir y no necesito agregar una sola palabra más. Tengo la impresión también de que los lectores actuales, los lectores que ahora se interesan por la literatura, sobre todo por la latinoamericana, están altamente capacitados para seguir ese estilo, ya no necesitan el floripondio romántico ni el desborde de tipo barroco. Yo creo que el mensaje puede llegar directamente y con toda intensidad, con lo cual no quiero decir que mi manera de escribir sea la única que me parece válida, muy al contrario. Pero desde luego hay una evolución, espero que los críticos no digan que es una involución, pero no me toca a mí saberlo.
(fragmento de nota del Prof. Jose Julio Perlado, Facultad de Ciencias de la Información, Madrid, 24-05-83)
Diana Bellesi
Hay cosas que me gustan mucho. He tenido la fortuna de que Jorge Monteleone, un crítico a quien yo considero extremadamente inteligente, se ocupara de mi escritura. Siempre ha sido una fuente de gran satisfacción para mí, el leer lo que él ha escrito sobre mis libros. Por supuesto que también le debo mucho a Delfina Muschietti y también a Alicia Genovese, quien escribió un precioso libro que vos conocés, y por ahí gente más joven como Anahí Mayol, una poeta y crítica de La Plata, y al grupo de innumerables reseñistas que ha habido por esa zona. A veces, uno no sabe ni quién es el crítico, pero uno dice: "Qué bueno esto que me descubre". Lo que ocurre es que hay poca devolución de la poesía. Yo me considero una afortunada porque es bastante escasa la operación crítica sobre la poesía.
(fragmento de nota de María Claudia André, Revista de Cultura nro. 15, Sao Paulo, Brasil, agosto de 2001)
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