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Guillermo Belgrano Rawson
-¿Por qué con seudónimo? ¿Le avergonzaba ese trabajo?
- No, pero yo no era un Oesterheld para quien el género de la historieta era lo más importante. Ese era su arte, ponía allí toda su energía y no guardaba una novela inédita en el cajón. O como Carlos Trillo, el autor del Loco Chaves, que es un historietista de raza. A veces escribíamos con Trillo guiones a medias. El hacía los primeros cincuenta cuadros y yo el resto; pero como tenemos personalidades bien distintas salían algunos pastiches divertidísimos. Luego el periodismo me absorbió.
(fragmento de nota de Monica Sifrim para Clarín Cultura 30.08.09)

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