En los últimos años la sociología de la cultura ha visto reverdecer sus credenciales. Es´ta vuelta no tiene, sin embargo, elcarácter de una restitución de la empresa que se asocia con los nombres de Max Scheler, Alfred Weber y, sobre todo, Karl Manheim -es decir, la clásica sociología de la cultura-. Aunque este sector del análisis social nunca fue un campo teóricamente unitario, el conjunto de estudios que se desarrolló bajo ese nombre, casi como una especialidad alemana, entre las décadas de 1920 y 1930, tenían en común el que eran concebidos como contribuciones a una "socilogía de espíritu". Pues bien, la cultura humanística, que seguía obrando normativamente en la clásica socilogía de la cultura, ya no inspira las nuevas perspectivas sociológicas, donde se refleja, en cambio, la importación de enfoques, esqumas y conceptos de otras disciplinas del mundo social.
El salvaje metropolitano se parece a un manual de métodos etnográficos, pero el recorrido por sus páginas pone de manifiesto que ese manual se desmiente a sí mismo como camino seguro y como recetario.
Se parece a un manual porque ofrece algunos ejercicios, abundantes ejemplos y numerosas reflexiones sobre las formas estandarizadas por la etnografía para producir conocimiento empírico válido y genuino, en una realidad que, entre su primera y su segunda edición, se ha transformado profundamente.
Esta segunda edición que publica Editorial Paidós -cuidadosamente revisada y ampliada por la autora- da cuenta de la natural sedimentación que toda obra de valor produce en el tiempo.
Su lectura permite comprobar la vigencia de sus premisas epistemológicas y de las prácticas del trabajo de campo que aquí se describen. Rosana Guber parte de la premisa de que el conocimiento de los grupas socioculturales sólo es posible en la medida en que el antropólogo aprehenda los medios propios de dicho grupo para generar conocimiento.
Pero además postula que es imposible alcanzar tal comprensión si el profesional no despliega, a partir de sus propias percepciones, elaboraciones teórico-abstractas y, de modo más central, nociones teóricas en diálogo con su sentido común. Lejos de limitarse al ámbito de la antropología, este libro resultará de utilidad para todos aquellos que trabajan críticamente y a conciencia con grupos de personas, de quienes quieren aprender sus perspectivas, sus modos de vivir y de pensar: trabajadores sociales, sociólogos, cientistas políticos, comunicólogos, historiadores y geógrafos, ingenieros y arquitectos, planificadores gubernamentales, médicos, abogados, entre otros.
La autora revisa diferentes concepciones acerca de la adolescencia, retoma y explica nociones clave para abordar la salud pública, ofrece herramientas concretas para evaluar las diferentes etapas de un proyecto dirigido a los jóvenes y, valiéndose de la técnica de los "relatos de vida", logra revelar el impacto de la participación de la experiencia de los actores involucrados.