Metamanagement es una obra fundamental para nuestros tiempos. Pocas ideas de la era industrial han sido más destructivas que la fragmentación entre la vida ética y el éxito económico. Se nos está acabando el tiempo para corregir esta fractura. Fredy Kofman, uno de los mejores maestros que conozco, ofrece un conjunto de herramientas únicas para integrar formas de vida honorables con organizaciones innovadoras.
Peter Senge, profesor del MIT y autor de La quinta disciplina, La quinta disciplina en la práctica y La danza del cambio. Boston, Massachusetts, EE.UU.
Si usted es gerente, jefe o vendedor, y también si es padre, hermano, colega o amigo, seguramente ha enfrentado más de una vez la decepción de comprobar que sus empleados, sus clientes, sus hijos o sus compañeros no hacen lo que les pide. "¿Cómo consigo que me hagan caso?", se habrá preguntado mientras buscaba los recursos o argumentos para convencerlos. Si desea que una persona haga algo que usted le pide, facilítele la tarea. Si, por el contrario, quiere que alguien deje de hacer algo que a usted le molesta, hágasela más difícil, nos propone Rafael Sábat en este libro que resume sus experiencias como capacitador en el mundo empresario y como observador curioso de la realidad que lo rodea. A través de modelos y técnicas sencillas, adaptados a nuestra realidad habitual, el autor nos proporciona las herramientas necesarias para aprender a persuadir, al tiempo que nos recuerda que, aunque sepamos manejar esos instrumentos, no podemos perder de vista que es importante respetar la voluntad ajena, vivir y dejar vivir.
Términos tan actuales como convertibilidad y globalización no son sino nuevas formas de nombrar fenómenos que han ocurrido siempre: la convertibilidad existió a fines del siglo XIX y en algunos tramos del XX y estuvo ligada a distintas formas de patrón oro, mientras que la globalización enmascara lo que antes se llamó economía-mundo, imperialismo o interdependencia. Por otra parte, si bien la Argentina atraviesa la crisisi más profunda de su historia, hay que admitir que el mundo en que vivimos no se queda atrás. Más de dos terceras partes de la humanidad siguemn excluídas del reparto de la riqueza, y no sólo se padecen graves injusticias económicas y sociales, sino una crisis de valores cuya solución es imprevisible y depende de los hombres mismos.
Mientras en el primer mundo las Universidades se abrían a las empresas y a la sociedad civil, en Argentina, a mediados de la década de los noventa, el Ministro de Economía mandaba a lavar los platoa a la comunidad científica del país, echando por tierra los incipientes intentos de vincular las Universidades con las empresas y viceversa.
El deterioro de la Universidad y del sistema científico del país, sumado a una carencia absoluta de olíticas de desarrollo tecnológico y de un sistema nacional de innovación han vuelto los reclamos diversos, descentrados, ambiguos y anclados en una lógica perversa.