¿Cómo emergieron las moléculas, la vida, la mente, las normas sociales, el Estado? ¿Por qué convergieron la fisioquímica, la biofísica, la bioquímica, la neurociencia cognitiva o la socioeconomía? Estas preguntas guían la fascinante exploración de todos los ámbitos científicos que Mario Bunge presenta en esta obra. Objeto de sus análisis son los mecanismos subyacentes a los hechos observables, las limitaciones del individualismo, las diferencias entre la elección racional y la hermenéutica, la conformación modular del cerebro en contraposición con la unidad de la mente, el conjunto de conceptos que se hallan en torno al "puede ser", la relevancia de la verdad en todos los aspectos de la vida humana, los obstáculos que deben superarse para lograr un diagnóstico médico correcto y las condiciones formales necesarias para la emergencia de una transdisciplina. No se trata de vanas fantasías acerca de enigmas ingeniosos pero estériles, sino de problemas de gran actualidad que se presentan en todas las disciplinas que estudian la realidad. Si bien éste libro aborda problemas filosóficos, cuando éstos son realmente importantes desbordan la filosofía. Por eso, no está dirigido solo a filósofos profesionales, sino también a la amplia comunidad de personas que está interesada en las cuestiones que caracterizan nuestro tiempo y que nos afectan a todos.
Internet fue el primer medio masivo de la historia que permitió una horizontalización de las comunicaciones, una simetría casi perfecta entre producción y recepción, alternando en forma indeleble la ecología de los medios. Nacida de una combinación de necesidades militares y de experimentos en el procesamiento de la información a fines de la década del sesenta, sobrepasando sus estrictos cinturones de seguridad y dando lugar a movilizaciones anarquistas y contraculturales a mediados de los años noventa, se comercializó e inició una evolución/revolución que ha pasado por varias etapas...
Es un libro de búsquedas e interrogaciones originado en un seminario de Ricardo Forster y Diego Tatián en el que la filosofía y la teología, la literatura y la política se dan cita para intentar iluminar el periplo de una tradición abierta a diversas significaciones y portadora de núcleos indispensables a la hora de preguntarnos por nuestra propia contemporaneidad.
La tradición ensayística ha sido, desde sus lejanos inicios, una fuerte toma de partido, un impulso crítico y una profunda interrogación respecto a las condiciones de su propia época. Pero esa búsqueda experimental nació de las fisuras del discurso oficial, fue el resultado de la oscura tensión que desde sus comienzos atravesó el espíritu de la modernidad. Tal vez por eso el ensayo sea la escritura del sujeto moderno, manifestación de sus extraordinarias inquietudes y de sus soledades. Lejos de cualquier forma de consolación, el lenguaje provisional y crítico volvió sobre sus propios pasos, se encargó de hurgar en el interior de sus fantasmas, e impidió que la lógica expansiva de una subjetividad arrasadora se desplegara por la historia libre de cuestionamientos. El ensayo ha sido la escritura de la sombra, el revés de la luz racional, la fisura en el muro de la certeza cartesiana, la poética de la hegeliana "noche del mundo" o el intento de seguir tras las huellas huidizas del "mal radical" apenas pronunciado por Kant. Viaje hacia los confines de una época caracterizada como homogénea que, sin embargo y a la luz crítica de ciertos pensadores del límite, nos devuelve sus opacidades, sus formas fantasmagóricas, sus insondables cavernas en las que naufraga su deber ser.
En este libro Ricardo Forster continúa la saga de la tradición ensayística, a sabiendas de las enormes dificultades que supone mantener el rumbo en una época que le ha dado la espalda a lo más propio y esencial de la modernidad: su cultura crítica, como brújula orientadora en un mundo desolado de sentido. A lo largo de sus capítulos se va perfilando el complejo entramado del siglo XX, en una cartografía que reúne exilio y memoria -sus usos, sus astucias-, lenguaje y testimonio -el horror indecible, la voz lacerada del testigo-. En sus páginas se dan cita, entre otros, Benjamin, Celan, Levi, Agamben, Derrida, figuras clave del pensamiento y de la cultura, propios de un siglo cuyos destellos y claroscuros este libro contribuye a avizorar.
Se dice, y con razón, que la filosofía está en crisis. No queda escuela filosófica en pie, escasean las nuevas ideas filosóficas profundas y aún más los sistemas de ideas filosóficas. Las filosofías que se enseñan en las universidades están escolastizadas y han dejado de inspirar a las ciencias. Mientras tanto, las ciencias y las técnicas siguen avanzando vertiginosamente.
Todo está cambiando, menos la filosofía. los tomistas siguen comentando a Tomás y al Estagirita. Los marxistas siguen discutiendo los textos de sus clásicos. De los positivistas lógicos no queda sino el recuerdo. Doctrinas que fueron innovadoras son hoy conservadoras. [...]
La crisis de la filosofía es tan grave que ha llegado a hablarse de su muerte. Hay incluso toda una industria de la muerte de la filosofía. Esta empresa me parece tonta y deshonesta, pues no se puede prescindir de la filosofía: sólo se puede prescindir de la mala filosofía. Y nadie tiene derecho a cobrar un salario por proclamar la muerte de su propia disciplina. De modo que si la filosofía está en ruinas, hay que poner cerebros a la obra y reconstruirla.
Desde que el escritor, crítico y ensayista francés Maurice Blanchot y el filósofo judío lituano Emmanuel Levinas tomaron contacto a comienzos de los años veinte, se embarcaron en una amistad ?imposible?, que dio como resultado una extraordinaria y profunda aventura intelectual. Como dos vagabundos del pensamiento, uno y otro parecen dar vueltas en torno a la problemática específicamente filosófica. Sin embargo, uno parece un místico y el otro, un ateo poseído por los demonios sagrados de la escritura. Pero si Levinas fuera un místico, su lenguaje no alteraría al lector: en su obra tanto toma distancias de la mística como se acerca al pensamiento Occidental. Por su parte, si Maurice Blanchot -que parece rechazar la filosofía- fuera sólo un literato o un crítico de arte, su lenguaje no resultaría exasperante. La cuestión es que ni uno ni otro son lo esperado: el sentido de sus pensamientos no es, las más de las veces, lo supuesto. Si por un lado la voz del francés resulta políticamente ambigua, por la otra, la del hombre del Este se compromete profundamente con el judaísmo. En las dos voces resuena hoy un eco ?incorrecto? desde el punto de vista académico. En ?La imposible amistad? una filósofa, Marta López Gil, y una arquitecta y teórica, Liliana Bonvecchi, desarrollan y enfrentan los pensamientos y los escritos de Blanchot y Levinas, tanto desde el concepto y como desde la imagen. Gracias a esta imposible amistad, el pensamiento moderno se vio enriquecido porque entre ambos pusieron en crisis los viejos modos de pensar la literatura, la filosofía, la metafísica o la poesía. El libro revela el entramado y la empatía contradictoria de dos pensamientos complejos, inquietantes y de absoluta vigencia.