La Voluntad III comienza con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 y se extiende hasta el final del Mundial 78: el período de mayor poder político y militar del Proceso. Narrado con el ritmo de una pesadilla y urdido con la naturalidad de una tragedia que aún hoy es difícil de aceptar, estas páginas son el retrato de varios finales: el de las historias individuales que definen al grueso de una generación, el de un proyecto colectivo que unos años antes parecía consolidarse y el de una sociedad que cambiaría para siempre.
Los autores cubren todo el espectro de la época: el pase a la clandestinidad de miles de militantes, el tormento infinito de la ESMA, la vida en el exilio, las divisiones de la cúpula de las organizaciones revolucionarias, el horror cotidiano de todos aquellos que no sabían si ese momento que estaba pasando no sería el último.
Pero también estas páginas retienen un fresco estremecedor de la otra sociedad de esos días. Con estupor, nos hacen recordar las reiteradas, cotidianas alabanzas que merecían los miembros más conspicuos del Poder de facto de buena parte del país, la pauperización de las condiciones de trabajo por debajo del exitismo, el imperio de una moral vergonzosa, la debacle de la economía nacional, las formas intactas que asumían la frivolidad, el ocio y la diversión, el Mundial 78 como monstruo donde confluyen las pasiones populares, el anhelo de congraciarse con un pueblo gracias a una fiesta deportiva y la cruzada por limpiar la devastada imagen internacional de esa Argentina.
La Voluntad II, va desde el 25 de mayo de 1973 - cuando Héctor Cámpora asume la presidencia y el país se encaminaba hacia el cumplimiento de los ideales democráticos - hasta el 23 de marzo de 1976, en las horas finales del gobierno de Isabel. En ese lapso, Perón vuelve a ser presidente tras dieciocho años y muere antes de cumplir su mandato; las organizaciones armadas alcanzan su cenit y luego, mientras creen que se consolidaban sus posiciones rápidamente, ingresan en un camino sin retorno que las lleva al ocaso; José López Rega pasa de las sombras al poder de fuego, crea la Triple A, funda las bases del terror ejercido desde el Estado y termina acorralado huyendo antes del golpe; intelectuales, militantes, artistas y sindicalistas, amenazados, marchan al exilio; las fuerzas armadas, defenestradas en 1973, lentamente vuelven a ocupar el centro de la política; la violencia es una espiral incontrolable que se apresta a desembocar en una tragedia que modificará para siemre el curso de la Nación.
Con ese clima de convulsión, y en un mundo donde Salvador Allende es derrocado y asesinado; Richard Nixon obligado a renunciar tras el escándalo de Watergate y la guerra de Yom Kippur sacude a los países árabes y deriva en la crisis del petróleo que pone al desnudo las debilidades de Occidente, las esperanzas de una generación de argentinos se transmutan en pesadilla y muerte.
"Corcuera Ibañez señala como un eje determinante en la vida de Liniers su sentido del honor, y esa conciencia de su lealtad a la Corona española y a la estructura de su autoridad, por sobre cualquier conveniencia o interés personal.
La rebelión de las Madres no sólo relata la gesta de uno de los más singulares movimientos de mujeres de la Argentina y del mundo frente a la dictadura militar instalada con el golpe de Estado de 1976. Al tiempo que reconstruye de modo exhaustivo la historia de las Madres de Plaza de Mayo, investiga las causas del genocidio, en el contexto nacional e internacional. Quiénes, cómo y por qué decidieron el aniquilamiento de miles de argentinos y su desaparición forzada. La impunidad, las complicidades y el silencio social. La crisis y derrota de las distintas vertientes de la izquierda.
A través de un análisis minucioso, el libro polemiza con quienes han naturalizado la existencia de las Madres, con quienes las acusaron de ser el mascarón de proa de la "subversión" y con quienes todavía hoy sostienen que se trata de un fenómeno circunstancial del período dictatorial. El volumen se convierte así en una verdadera denuncia contra los responsables del período más sangriento de nuestra historia reciente y, a la vez, en un vibrante testimonio para repensar el futuro y la identidad de los argentinos.