14/09/00 """Un día (un día que debió ser memorable pero nadie registró) el hijo, el nieto o el bisnieto de un conquistador español de estas tierras, en vez de decir """"capa"""" dijo """"poncho"""". Es cierto que la capa que venía de la península como prenda irreemplazable de caballeros, era parecida al poncho, Pero el criollo del que hablamos advertía que había diferencias entre las dos vestimentas, y que ésta que había escogido, con su lana tejida, sus dibujos y colores, su forma, era definida y definitivamente, no una capa sino otra cosa distinta. Para mentaría, entonces, no encontró otra palabra que la debida, la que correspondía: poncho. Sin saberlo, esta gala, un elemento más de la definición americanista, quedaba valorizada con su elección y se convertía en uno de los soportes de la identidad que se venía elaborando lentamente en estas remotas regiones de las Indias. El poncho es una prenda casi universal. Por su simpleza y su lógica, apareció espontáneamente un poco en todos lados. Ruth Corcuera nos habla en este libro de los ponchos nuestros, los de esta parte del continente americano, y de sus descripciones surgen las características de aquellos que sentimos como propios. Pues los hemos visto en la indumentaria del gaucho de la pampa, sobre los hombros de los paisanos del Norte, perfilando las figuras retratadas de próceres y personajes ilustres. Admiramos a algunos que están en los museos, no pocos con forro de seda o presentando orgullosamente los colores patrios o partidarios. A veces nos ha ocurrido descubrir un poncho magnífico en poder de la gente más humilde. Pero siempre, aunque lo ignoremos todo sobre el arte textil, las técnicas del tejido o la simbología oculta de valores cromáticos o dibujos, intuitivamente sabemos los que son nuestros; los que forman parte de nuestro patrimonio y están integrados a nuestros bienes culturales más preciados. Y hay que agregar algo más: que los ponchos son, en su mayor parte, productos de la imaginación y la creación anónima, como una copla o una tonada regional. No sé si los ancestros catamarqueños de Ruth Corcuera, seudónimo de Rosa del Valle Quiroga, han pesado en la vocación que esta admirable investigadora ha encauzado durante años en el estudio de los textiles, y no sólo en nuestro país sino en el mundo Andino y en África. El arte de elaborar tejidos es universal, ciertamente, pero en pocos lugares como en la Catamarca de Ruth se practica con tanta intensidad, naturalidad y destreza. Será tal vez porque en esa comarca argentina las teleras han podido trabajar durante siglos manipulando ese don de Dios, la lana de las vicuñas, que permite la elaboración de ponchos, mantas, chalinas, livianos, suaves, tiernos y querendones, con la magia de esa inesperada tibieza que es como una caricia de la mujer amada. La lana de vicuña no puede desperdiciarse ni malograrse porque es demasiado valiosa, de ahí que aquellas manos que le van dando forma y textura expresan una profunda y vieja sabiduría. Y uno tiene que inclinarse ante ella. Pero si además, como lo hace la autora, se está en condiciones de examinar, catalogar, clasificar y encontrar semejanzas y diferencias, entonces aquel arte, sin perder su impronta popular, cobra la jerarquía de una bella arte. El poncho viene desde los más remotos tiempos arqueológicos, pero en nuestra América y en la Argentina sigue manteniendo su vigencia. No es una moda, no es una jactancia ni una extravagancia. Sirve porque abriga, protege y luce. Con este libro, la autora nos abre los ojos sobre la complejidad de esta prenda, tan asociada a nuestra historia, nuestra estética, nuestra cultura. Felicitémosla, por esta aproximación erudita pero comprensible y entretenida. Y felicitémonos por disponer de una obra como ésta, una mirada para entender mejor la Patria. Félix L una"""
Este libro abarca 470 años de historia de Buenos Aires, desde la primera fundación en 1536 hasta su transformación hoy, en una de las 10 áreas metropolitanas más grandes del mundo.
Trata no sólo del centro y los barrios de la ciudad capital, sino del territorio que actualmente conforma el Área Metropolitana de Buenos Aires. Para dar cuenta de esta dilatada experiencia, los autores, combinan los enfoques sobre la sociedad y el espacio físico, y su integración en momentos críticos de cambio a lo largo de la evolución histórica de la metrópoli. Las transformaciones sociales y edilicias, el transporte, la economía y la vivienda, la amplia y diversa producción cultural, las instituciones y la vida de la población en general, son algunos de los hilos conductores que se reflejan en esta obra.
Gracias a la secuencia de diálogos que los autores realizaron con este conjunto de creadores de la arquitectura internacional, el lector podrá encontrar el desarrollo de temas que son tratados con muy poca frecuencia en la literatura sobre el arte y que hacen al núcleo de la creación arquitectónica.
Desarrolla las obras y proyectos de las Colecciones 2005 y 2006 de Arquitectos Argentinos en el Mundo, y se comentan en esta edición. Casi todos estos proyectos son inéditos y constituyen una primicia para los lectores de habla castellana.